
Las conferences web y los webinarios (seminarios virtuales) constituyen una forma económica de intercambiar información para personas que se encuentran en lugares distintos, sin las molestias y los gastos que ocasionan los viajes.
Lo cierto es que estas herramientas no reemplazarán a las reuniones presenciales, ya que el entorno virtual no sirve para establecer relaciones, ni para realizar sesiones de “brainstorming” (una reunión o dinámica de grupo que emplea un moderador y un procedimiento para favorecer la generación de ideas) ni para hacer networking, pero se deben tener en cuenta como alternativa viable a algunas reuniones, sobre todo cuando el principal objetivo es el intercambio de información.
No obstante, estas tecnologías plantean algunos retos. En el presente artículo abordaré tres características que comparten todos los webinarios y dos advertencias que no se deben pasar por alto cuando se organiza y se celebra un webinario.
La definición de “webinario”
Los webinarios, o más genéricamente, la celebración de conferencias web o virtuales, permiten a un conferenciante o a un grupo hacer presentaciones en tiempo real vía Internet. El conferenciante y cada uno de los participantes se conectan entre sí por ordenador a través de una aplicación suministrada por una empresa especializada en conferencias virtuales. Por regla general se cobra por el uso de la aplicación (sea una cuota por usuario o por tiempo de conexión).
Aspectos comunes:
Los webinarios suelen compartir las siguientes características:
· El conferenciante puede utilizar las diapositivas de PowerPoint y las de otras aplicaciones informáticas.
· Se pueden realizar encuestas en tiempo real y exponer gráficamente los resultados para que todos los participantes los vean.
· Los participantes pueden hacer preguntas a través de mensajes de texto en el caso de los grupos grandes y, si el grupo es reducido, por teléfono.
· La señal de audio se suele transmitir por línea telefónica.
· Muchos sistemas tienen la capacidad para grabar y reproducir las presentaciones.
Las principales diferencias entre el webinario y su primo hermano el webcast son la interactividad y el tamaño del público. En el caso del último, hay una interactividad escasa o nula y entre el público puede haber miles de personas. Los webinarios se adaptan mejor a los grupos reducidos (de dos a varios cientos de personas) y permiten un mayor grado de interactividad, ya que los participantes pueden formular preguntas, hacer comentarios y responder a encuestas.
Un webinario es, en muchos sentidos, como un taller interactivo, mientras que el webcast se parece más a la presentación de un conferenciante para una gran audiencia.
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